Sonia's Coffee
Recuerdo que a principios de este año, un compañero de universidad, me invitó a conocer este lugar, llegamos con una amigas por cierto. El año anterior, mi primer año como villarrealino, se me había pasado desapercibido la existencia de este lugar. La entrada se encuentra escondida entre puestos de fotocopiadoras. Se continua por un callejón oscuro. Paredes manchadas Uh techo alto y antiguo, cubierto de polvo y hollín acumulado por los años. Piso húmedo. Me recuerda a algunos interiores de la película Taxi Driver. El callejón conduce a un pequeño patio. 3 mesas, 2 bancas y 11 sillas. Una pequeña niña, la última hija de Sonia, grita un hola que enternece el momento y da la bienvenida a los clientes. Varios gatos bajan de una escalera, salen debajo de unas cajas o de uno de los cuartos para curiosear a los visitantes.Frente a mi "querida" Universidad Nacional Federico Villarreal. Un simple puesto de venta de café, panes con tortilla y salchipapa. Un lugar común, adecuado por los universitarios y docentes villarrealinos o personas de a pie para realizar cotidianas tertulias. Sonia es muy amable, y conocida por sus comensales, quienes son pocos, por lo escondido del local.
Juntos, esperamos el atardecer y el anochecer charlando, comiendo y bebiendo. Peleando por el delicioso y picante ají, único. Al salir de clases corremos hacia Sonia, que nos recibe con una sonrisa.






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