Con tecnología de Blogger.

Popular Posts

Blogroll

About

Blogger templates

Blogger news

RSS

SEMBLANZA A UN IDIOTA


“Hasta cuándo este valle de lágrimas, a donde yo nunca dije que me trajeran”
(“La Cena Miserable” – César Vallejo)

Nació el siglo pasado, pasó sus primeros años durante la última dictadura peruana y creció junto  con el segundo milenio. Fue parido al final de la fiesta patronal de su pueblo, 26 de julio, 1994. José María Chávarri Díaz, nombres puestos por sus hermanos. Recuerda a su padre como alguien gracioso, el alma de la fiesta, el deportista. Su madre, seria en los momentos serios, amable, y divertida, le encantaba escuchar música y cantar mientras cocina.

Niño travieso y juguetón, soñaba con mundos que nunca visitaría. Un perro, Argos, su mejor amigo y símbolo de la infancia, le acompañaba en sus aventuras y desventuras. Jugaba solo de pequeño, y en su soledad, se refugiaba en la literatura. Su mamá era profesora de esta área y había muchísimos libros en la biblioteca de los padres. Pensaba ser escritor, novelista. Incluso intentó un día escribir una novela: “Se llamaba Fulanito, así, con ritmo, y bailaba merengue”. Era la única oración que pudo escribir para una novela que nunca existió que se titularía La enciclopedia Autodestructiva. Obviamente, su madre, estaba feliz por los sueños de su hijo.

Al crecer, aquel sueño de crear historias no cambió, bueno, solo el medio por donde las contaría. Recuerda haber visto un detrás de cámaras de el Señor de los Anillos, cuando se le empezó la terquedad de hacer cine. Su madre nunca estuvo conforme con ello, pero, como madre, lo apoyaría de una forma u otra. Se convertiría en cinéfilo, o cinéfago (como diría Truffaut) para aprender viendo otras películas, diferentes estilos. Fue con La Naranja Mecánica con que empezó esta pasión.

José María es un tipo loco, ocurrente, creativo, piensa demasiado. Le gusta soñar, tanto despierto como durmiendo. Pero, siempre trata de no despertar mañana como ayer. Trata de ser tan libre como se pueda ser. Tanto, que es capaz de someter a la propia muerte bajo un dónde y un cuándo, para el día de su muerte. Un buen día decidió suicidarse a los 72 años. Tal vez porque es su número favorito, o tal vez porque no quería sufrir lo que sufren los ancianos en este país. La gente cree que es callado, José María piensa que no necesita decir algo en cada conversación.

Actualmente cursa estudios en la Universidad Nacional Federico Villarreal. No siente orgullo, tampoco vergüenza, quizá el único sentimiento que sienta hacia su universidad sea el de pertenencia. Ingresó ahí porque no ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, como muchos otros, eso podría explicar el poco cariño que tiene hacia su universidad. Supone que en el futuro, el cariño crecerá, o, bueno, eso espera. Incluso cree que algún buen día se va a alocar y va dejar la universidad. Puede hacerlo, quizá no lo hace para evitar preocupaciones a sus padres.


Ya no espera nada del futuro, aunque sueña con utopías que sabe que nunca vendrán. No es que no tenga esperanzas, si no que los golpes de la vida lo moldeado para que se convierta en una persona muy realista, casi al borde del pesimismo. Trata de sonreír y mostrar un ambiente agradable a quienes lo rodean, no quiere molestarlos con sus problemas. Por ello muchos piensan que esconde algo, que oculta algo. Trata de olvidar eso y se refugia en “su mundo”, donde siempre se oculta a crear historias cuando está aburrido. Ya no le importa muchas cosas, solo pide que lo dejen vivir. Solo quiero eso, vivir.

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • RSS

Tres

TRES

Se escribe una crónica para que las historias no sean olvidadas, sean recordadas y se preserven. Un buena crónica engancha al lector desde el primer párrafo. Una buena crónica genera interés, emoción, curiosidad. A continuación 3 entradas de crónicas de diferentes temas que me engancharon en la historia y me invitaron a continuar leyéndola.
Los cines de mi infancia y adolescencia fueron muchos y eran la mejor manera de recorrer el universo infinito y conocer mejor cómo funcionaba nuestra sociedad y sus diferencias de clase, no como ahora en que los cines son básicamente iguales y carentes de personalidad alguna. En primer lugar estaba el cine Ollanta donde hice una larguísima cola para ver King Kong, que a mí la verdad me tenia sin cuidado, pero para mi primo era de una importancia capital; supongo que más que ver al imponente monstruo lo que quería ver era a la deslumbrante Jessica Lange. 
CUANDO LOS CINES ERAN EL UNIVERSO INFINITO: Cuando pasaba de la niñez a la adolescencia, el cine y los cines fueron un espacio fundamental y salvo alguna excepción un reino de felicidad.
Javier Torrees Seoane (lamula.pe)
Hace más de año y medio que no veía a mi padre. Su edad ronda alrededor de los 87 años. Lo digo de este modo porque nunca sabremos su edad exacta. Ni él mismo la sabe. Según cuenta, para evadirse del servicio militar obligatorio de fines de los años cuarenta, en dos -o tres- oportunidades alteró su partida de nacimiento. Luego, en un momento no muy claro de su vida, intentó recuperar la edad que le correspondía, pero no pudo hacerlo, aunque en algo pudo avanzar la cifra. Finalmente, en esas idas y venidas de su cronología, terminó por olvidar su año de nacimiento y aceptar lo que su último documento de identidad le indicaba.
LOS JUGUETES DE PAPÁ
Ricardo Sumalavia (lamula.pe)
Me llamo Lima. Creo que hace un buen tiempo tuve un accidente y perdí la memoria. Muchos me tratan de loca, sucia, caótica, sin futuro. Algunos me dicen que me quieren. Otros que solo soy vieja. Pero no tengo idea de cuantos años tengo. Veo mi cuerpo y veo que soy una mujer mayor, pero mi partid de nacimiento dice que soy muchachita todavía. No puede ser. Etas arrugas, estas canas, este cansancio, no es de jovencita. Me miro al espejo y no me reconozco. No sé quién soy.
"Me llamo Lima y no me acuerdo"
Javier Lizarzaburu (El Comercio)
El Dominical. Lima,domingo 16 de enero del 2011

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • RSS

Sonia's Coffee: de cómo un humilde puesto de venta de café y pan con tortillas crea un ambiente agradable para conversar.

Sonia's Coffee

Recuerdo que a principios de este año, un compañero de universidad, me invitó a conocer este lugar, llegamos con una amigas por cierto. El año anterior, mi primer año como villarrealino, se me había pasado desapercibido la existencia de este lugar. La entrada se encuentra escondida entre puestos de fotocopiadoras. Se continua por un callejón oscuro. Paredes manchadas Uh techo alto y antiguo, cubierto de polvo y hollín acumulado por los años. Piso húmedo. Me recuerda a algunos interiores de la película Taxi Driver. El callejón conduce a un pequeño patio. 3 mesas, 2 bancas y 11 sillas. Una pequeña niña, la última hija de Sonia, grita un hola que enternece el momento y da la bienvenida a los clientes. Varios gatos bajan de una escalera, salen debajo de unas cajas o de uno de los cuartos para curiosear a los visitantes.

Frente a mi "querida" Universidad Nacional Federico Villarreal. Un simple puesto de venta de café, panes con tortilla y salchipapa. Un lugar común, adecuado por los universitarios y docentes villarrealinos o personas de a pie para realizar cotidianas tertulias. Sonia es muy amable, y conocida por sus comensales, quienes son pocos, por lo escondido del local.

Juntos, esperamos el atardecer y el anochecer charlando, comiendo y bebiendo. Peleando por el delicioso y picante ají, único. Al salir de clases corremos hacia Sonia, que nos recibe con una sonrisa. 

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • RSS