TRES
Se escribe una crónica para que las historias no sean olvidadas, sean recordadas y se preserven. Un buena crónica engancha al lector desde el primer párrafo. Una buena crónica genera interés, emoción, curiosidad. A continuación 3 entradas de crónicas de diferentes temas que me engancharon en la historia y me invitaron a continuar leyéndola.
Los cines de mi infancia y adolescencia fueron muchos y eran la mejor manera de recorrer el universo infinito y conocer mejor cómo funcionaba nuestra sociedad y sus diferencias de clase, no como ahora en que los cines son básicamente iguales y carentes de personalidad alguna. En primer lugar estaba el cine Ollanta donde hice una larguísima cola para ver King Kong, que a mí la verdad me tenia sin cuidado, pero para mi primo era de una importancia capital; supongo que más que ver al imponente monstruo lo que quería ver era a la deslumbrante Jessica Lange.
CUANDO LOS CINES ERAN EL UNIVERSO INFINITO: Cuando pasaba de la niñez a la adolescencia, el cine y los cines fueron un espacio fundamental y salvo alguna excepción un reino de felicidad.
Javier Torrees Seoane (lamula.pe)
Hace más de año y medio que no veía a mi padre. Su edad ronda alrededor de los 87 años. Lo digo de este modo porque nunca sabremos su edad exacta. Ni él mismo la sabe. Según cuenta, para evadirse del servicio militar obligatorio de fines de los años cuarenta, en dos -o tres- oportunidades alteró su partida de nacimiento. Luego, en un momento no muy claro de su vida, intentó recuperar la edad que le correspondía, pero no pudo hacerlo, aunque en algo pudo avanzar la cifra. Finalmente, en esas idas y venidas de su cronología, terminó por olvidar su año de nacimiento y aceptar lo que su último documento de identidad le indicaba.
LOS JUGUETES DE PAPÁ
Ricardo Sumalavia (lamula.pe)
Me llamo Lima. Creo que hace un buen tiempo tuve un accidente y perdí la memoria. Muchos me tratan de loca, sucia, caótica, sin futuro. Algunos me dicen que me quieren. Otros que solo soy vieja. Pero no tengo idea de cuantos años tengo. Veo mi cuerpo y veo que soy una mujer mayor, pero mi partid de nacimiento dice que soy muchachita todavía. No puede ser. Etas arrugas, estas canas, este cansancio, no es de jovencita. Me miro al espejo y no me reconozco. No sé quién soy.
"Me llamo Lima y no me acuerdo"
Javier Lizarzaburu (El Comercio)
El Dominical. Lima,domingo 16 de enero del 2011





